Tarapoto, amazonía sorprendente
Hace 3 años en vacaciones de verano, mi amiga me invitó a celebrar su cumpleaños en la selva de nuestro hermoso Perú. Fuimos con nuestras familias y fue una aventura para jamás olvidar.
Para empezar, tuvimos problemas en el aeropuerto, ya que por mal clima en Tarapoto, no podía salir ningún vuelo; así que tuvimos que esperar. Cuando nos reprogramaron la salida, estaba entusiasmada, esa iba a ser mi primera vez en un avión. Tengo que admitir que estaba muy ansiosa y también nerviosa cuando había turbulencia.
Al llegar a Tarapoto, la primera impresión y sentimiento fue el inmenso calor y bochorno que se podía sentir. Nos estaban esperando en el aeropuerto para llevarnos a un hostal (aventureros, a decir verdad, para ser un hostal era muy acogedor y tenía de todo, hasta servicio de desayunos y almuerzos).
Primer día y ya queríamos salir a recorrer toda la belleza que rodeaba la ciudad. Así que nuestra primera parada fue la catarata Ahuashiyacu. Para llegar allí tomamos un tour. El camino para llegar a esa catarata estuvo muy accesible y fácil de recorrer. No obstante, había una pequeña catarata más adentro del lugar. Decidimos ir y lanzarnos a la aventura (obviamente con el guía). El camino fue lo más complicado, teníamos que cruzar un pequeño río y luego subir por unos senderos no aptos para todas las personas. Eso sí, lleven mucha agua, y zapatillas a todo terreno.
Cuando llegamos a la catarata, era impresionante, había valido la pena todo el recorrido. Nadamos un momento, siempre con cuidado.
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| Fuente: Extraído de internet Peru.com. Catarata Ahuashiyacu. |
Al atardecer, dimos un paseo por la plaza central. Recorrimos las tiendas, los restaurantes. La mayoría tenían patacones, cecinas, pescado, tilapia, juanes. Todo una delicia. En la variedad está el gusto, así que ahí tú podías elegir según tu apetito.
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| Fuente: Fotografía propia. Restaurante: El mono y la gata. |


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